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| Foto: noticias.terra.cl |
Se nos dijo que nuestro sistema de transporte, el de las micros amarillas, estaba obsoleto, por lo cual había que cambiarlo por el tan anhelado Transantiago. Esto produciría una mejor calidad de vida según los expertos del momento.
Se colocó de rostro de veracidad a Iván Zamorano. Esto con el fin que el cambio fuera más llevadero. Es decir, en el inconsciente colectivo de las personas veían a uno de los suyos. Un hombre de esfuerzo, que alguna vez ocupó locomoción para llegar a su lugar de entrenamiento. Ante esto, ¿ cómo él, los iba a engañar? La respuesta. Nos engaño.
A ocho años de la implementación del nuevo sistema de transporte vemos que desde su inicio hasta el 2015 no ha mejorado en nada. Se preguntaran, ¿por qué digo esto? Es fácil ya que de todos los recorridos existentes, quedó la mitad. Un ejemplo de esto lo podemos ver en Renca. Donde de los tres recorridos (130, Renca la Florida; 321, Renca las Condes; 217, Renca Peñalolén), que iban de Providencia, quedamos con uno después del cambio. El recorrido 410, Renca Providencia. Por otra parte es cosa de revisar en internet y darse cuenta como era el sistema antiguo y hacer la comparación. O algo más práctico, salir a dar una vuelta en las llamadas horas puntas, donde las personas esperan más de media hora locomoción, en otros casos los choferes no paran o simplemente las micros llevan en la parte superior del frontis "en tránsito", no se sabe para que. ya que la micro va vacía. La mejor calidad de vida que se nos ofreció aún no llega, ya que las personas se tienen que levantar 2 horas antes para tomar este seudo servicio de excelencia y para llegar a sus casas es otra odisea. Todo esto llevó a la saturación de lo mejor que teníamos. El Metro.
Este último, la vanagloria de Santiago. La imagen del desarrollo capitalino. Sin embargo, llegó el Transantiago a nuestras vidas. Por lo cual, la visión del mejor medio de transporte, se desplomó. Ahora está lleno a cada rato, no hay espacio en los vagones. se puede decir que, ahora el metro transporta a siete pasajeros por metro cuadrado. Vemos personas estresadas. Nos guían a los andenes como si fueramos animales dispuestos a morir. ¡Hasta cúando!
Como si fuera poco. El año pasado se difundió en los medios escritos que somos los mejores en transporte público de Latinoamérica. Esto es una burla para los que ocupamos el sistema todos los días, más el costo que tiene, el cual bordea los $800 pesos. Hay que decir con todas sus letras. El sistema es nefasto y esto hay que cambiarlo de forma radical.

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