Eran eso de las cinco y
media y junto a mis amig@s, salíamos de práctica con destino a casa algunos,
otros a trabajar y por mi parte me iba a juntar con mi vieja en Alameda con
Mac-iver.
Cuando pasaba por la Iglesia
San Francisco, mirando el entorno, mi estomago llamó con un rugido de aquellos.
Ante esto, dije, voy por una cuarto de libra, ya que el payaso estaba a media
cuadra. Llegué al lugar y solicité el cuarto de libra. Con el pedido en la
mano, subí al segundo piso, me instalé y comencé a observar el comportamiento
de las personas que estaban alrededor mio.
En diagonal hacia la derecha
se encuentra una mujer que viste pantalones blancos con pintas negras, zapatos
negros y un chaleco de lana negro. En su espalda carga su mochila, el color no
lo sé, pero es oscura, en la parte izquierda tiene una bebida pequeña. Sus
manos lucen anillos que son bastantes llamativos, además lleva unos lentes
negros que la hacen verse interesante. Sin embargo desde que me instalé (han
pasado más de diez minutos), no soltó su teléfono. Después de un par de minutos
ella separa sonriendo y se va.
Siguiendo mi recorrido y, en
un par de mesas más allá se encontraba una mamá junto a su hijo. Compraron una
cajita feliz,(suenan las sirenas de los bomberos que pasan por Alameda), el niño
viste un buzo azul completo, la parte superior tiene un diseño amarillo y
blanco. Él, juega con unas cartas que al parecer vienen adjuntas a la cajita,
las mira, se las cambia de mano,esto transcurre mientras su mamá revisa el
teléfono. El pequeño mira hacia abajo a través de una reja color rojo que sirve
de protección.
Ahora corro la mirada hacia
la izquierda. Se encuentra un joven, que viste polera blanca y las mangas
tienen color verde, lleva unos jeans color burdeo ( en este momento se acercó
otro joven ofreciendo una flor en un frasco de vidrio), sus zapatos son color
verde oscuro (me suena el teléfono), saca sus audífonos, color blancos y se los
lleva a los oídos y se queda con su teléfono en las manos.
Mi recorrido termina ya que
me tengo que ir. Disfruté mi soledad en compañía de las otras personas que a lo
mejor ni se dieron cuenta que las observaba para escribir esto.
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